La reflexión de mi pinche agonía

Mi vida anterior fui el comandante de la tribu amazónica de la capital. Dominé el arte de la manipulación a tal grado que no era del agrado de los avaros compadres. Estos señores intentaron infructuosamente derrocarme una y otra vez, pero siempre sube acomodar mis torres y caballos (es de conocimiento popular que imposible perder una partida de ajedrez cuando sabes mover tus torres y caballos).

Hay momentos en que los peones y los alfiles creen que tienen la capacidad de ser caballos. Es muy raro cuando eso sucede y empiezan a montarse entre ellos. Recuerdo que en los barrios bajos se escuchan peones relinchando por las noches. Algunos hasta juegan carreritas en el hipódromo. Curioso caso cuando se ponen herraduras en los pies.

El alcohol fue una herramienta fundamental para mantenerlos a todos sin posibilidades de subir de rango. Ese momento de embriaguez nivelador de clases, nivelador de peones, alfiles y caballos. Manipulador que por un momento hace sentir libres a quienes no lo son. Así fueron mis prósperos años en la tribu.

 

@luisramoncito

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