Patricia Navidad

Una rama de árbol lo suficientemente delgada, flexible y verde puede ser un gran látigo. Cuando tenía aproximadamente 12 años llegaron a mi posesión un par de resortes de esos que se estiran como 3 metros y tienen ganchos en los extremos para juntar con más resortes.

La gran imaginación de un chavito fue unir varios resortes, engancharlos a una reja y alegarme hasta que se estiraran a su punto máximo. Un niño sólo piensa en resultados magníficos y nunca en las posibles fallas. No sé que pensaba que pasaría, pero los resortes se separaron y un me golpeó directamente en la mejilla.

No me salió sangre, pero recuerdo que nunca había sentido tanto dolor en mi vida. Afortunadamente nadie vio la pendejada que estaba haciendo, pero tuve que llorar y gritar con una almohada en la cara hasta que desapareció el dolor.

Nunca más me volví a sentir tan triste hasta que mi corazón fue pisoteado.

Feliz Navidad.

 

@luisramoncito

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